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El 5 de
agosto de 2001 será un día inolvidable en las
vidas de Martín Conde y Mariano Baracetti. En esa fecha
hicieron historia, ya que la pareja argentina de beach volley,
ganó el Mundial en Austria, logrando un importante
reconocimiento internacional en un deporte muy poco popular
en nuestro país.
Cada uno, por su cuenta, ya tenía una historia formada
en esta disciplina. Conde, con Esteban Mono Martínez
(integrante del seleccionado que logró la medalla de
bronce en el Mundial que se realizó en nuestro país,
en 1982) y Baracetti con José Salema, fueron haciéndose
el camino en las playas. Pero en diciembre de 2001 sus rutas
se cruzaron, y ocho meses más tarde consiguieron el
título mundial y ya están en el tercer lugar
del ranking internacional. Algo verdaderamente memorable.
"Cuando nos juntamos con Martín (por Conde) el
objetivo era estar entre las mejores 12 parejas del mundo
-comentó Baracetti-; erámos muy cautos. Pero
en julio ganamos dos etapas del Circuito Mundial (se impusieron
en Italia y en Francia) y eso nos posicionó bien, tanto
en el ranking como anímicamente, para el Mundial que
se venía, pero nunca nos imaginamos subir al podio.
El Mundial fue algo muy fuerte y lo mejor que me pasó
en mi carrera", señaló.
Si bien los logros conseguidos en la arena son más
que una buena recompensa por el trabajo que realizan en soledad
estos argentinos, el traspaso de Baracetti, del voleibol convencional
(jugó en Obras y en UBA) al de playa fue bastante doloroso.
Una desafección por parte de Daniel Castellani del
seleccionado que iba a jugar los Juegos Panamericanos de 1995
(la Argentina logó la medalla dorada) motivó
a que Baracetti dijera basta y buscara otro rumbos.
"Hasta último momento integré una selección
de 18 jugadores para los Panamericanos; y cuando quedé
afuera fue una desilusión muy grande. Así que
junté un poco de plata, armé las balijas y me
fui a España a probar suerte con el beach. Ya tenía
un poco de experiencia en esta rama porque durante el verano
yo jugaba el circuito nacional; sin embargo es en Europa donde
aparecen las grandes oportunidades, así que fui en
busca de ellas", señaló Baracetti.
Ahora los objetivos se presentan con mayor dificultad. Es
que el solo hecho de ser los campeones mundiales ya implica
un desafío en cada competencia que participan, porque
en cada momento deben demostrar que nada fue por casualidad.
Sin embargo, Baracetti mantiene la prudencia y piensa a largo
plazo.
"Ahora debemos apuntar a Atenas. Todo lo que hagamos
lo debemos capitalizar para llegar en la mejor forma a los
Juegos Olímpicos que, sin dudas, será el máximo
objetivo de cualquier deportista".
Desde el anonimato, Mariano Baracetti llegó a lo más
alto en su disciplina. Y pretende llegar aún más
lejos.
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