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Javier
Weber, jugador, entrenador y referente de la selección
nacional.
Finaliza el año, e inevitablemente llega la etapa de
los balances y de los análisis. En algunas oportunidades
con mayores aspectos positivos que negativos, o viceversa,
el cierre de cada temporada siempre deja un sabor especial
en los protagonista.
El año 2001 para el voleibol, o mejor dicho para el
seleccionado masculino, no tuvo buenos resultados; sin embargo,
no hay tiempo para los lamentos, es que la temporada que comienza
se presenta con mayores presiones debido a un compromiso que
será la gran vidriera: el Mundial, que se realizará
en nuestro país del 28 de septiembre al 13 de octubre.
Y, Javier Weber, el armador del equipo, asumió la responsabilidad
de dar su opinión sobre lo que pasó y lo que
vendrá.
"Considero que el año que finaliza, hay que dividirlo
en dos mitades -sostuvo Weber-. Una que se refiera a los resultados
y el rendimiento y la otra que tenga que ver con el recambio.
Con respecto al primer ítem considero que no tuvimos
una buena temporada, con malos scores y un juego poco vistoso
(finalizó 14° en la Liga Mundial); sin embargo
creo que fue muy positivo en el recambio de jugadores, ya
que jóvenes como Pablo Peralta, Gastón Giani
o Nicolás Efrón, tuvieron la oportunidad de
mostrar sus aptitudes", explicó.
- ¿Hasta que punto la urgencia que tiene la Argentina
de lograr buenos resultados puede limitar el desarrollo de
esos jóvenes en la selección?
- Ganar y perder son parte de un proceso, y no creo que tenga
gran incidencia. En muchas oportunidades el exitismo te lleva
a conseguir buenos resultados, que a la larga, a lo mejor
no significa nada. Nosotros sabemos que no estamos entre los
cuatro primeros lugares del mundo, sólo por haber conseguido
ese lugar en los Juegos Olímpicos de Sydney, somos
conscientes que estamos entre los ocho y es éste lugar
el que no debemos perder.
- En el 2002 la Argentina tiene el duro compromiso de organizar
el Mundial, ¿considerás que se está capacitado
para un torneo de tal magnitud?
- La Argentina tiene condiciones de organizar un Mundial.
Lo que ocurre es que los acontecimientos por lo que atraviesa
el país obliga a un cambio de prioridades; sobre todo
de las empresas. Y cuesta bastante conseguir sponsors que
apoyen económicamente al evento.
- ¿No existe el temor de que, precisamente por lo
que acabás de comentar, el Mundial sea un fracaso?
- No, en absoluto, porque la Argentina lo va a organizar de
la mejor manera, con los elementos que cuente.
- Y en lo deportivo, ¿qué se puede esperar?
- Va a ser un buen Mundial, con equipos como Italia, Brasil
-que hoy por hoy es el mejor equipo del mundo-, Rusia Yugoslavia
y Cuba, que van a pelear los primeros puestos, porque sin
dudas son la elite del voleibol, y luego vendrá la
Argentina junto con otros equipos europeos. En lo personal
espero que sea mi mejor torneo de mi vida porque será
el último.
- Es decir que te vas a volcar totalmente a tu faceta como
entrenador, que ya estás cumpliendo en Unisul, de Brasil,
donde también sos el armador del equipo. Cómo
se combina ser DT y jugador a la vez?
- Es una experiencia muy buena, y todavía tengo mucho
por mejorar. Todo el programa de trabajo se realiza bajo mi
responsabilidad, los entrenamientos y todo lo que tenga que
ver con la formación del equipo lo hago yo; ahora,
cuando me toca jugar, cuento con un asistente, Marcos Pacheco,
que me da una mano bárbara.
- ¿El principal objetivo es llegar a dirigir la
selección nacional?
- Creo que es el gran objetivo de cualquier entrenados, y
por supuesto es el mío. Pero creo que hay un momento
para todo, y por ahora mi lugar y mi momento están
en Brasil.
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