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La cena en el Garden, la mini fiesta previa |
A saber:
- El día arrancó con lluvia, siguió con sol y terminó con sol de noche.
-No había sólo equipos, también había parejas.
- Las zapatillas se transformaron en botas, las camisetas en camisitas.
- En condiciones normales cualquiera hubiera protestado por falta de luz, en este caso ni siquiera por las luces multicolores reclamaron.
- No había árbitros ni reglas, aquí todo valía pero un par de tarjetas rojas y amarillas se tendrían que haber sacado.
- No había Gatorade, abundaba fernet, cerveza y cuanto trago les parezca.
- Hubo un par de caídas pero no eran secantes.
- No había rivalidad, sino diversión 100%.
- Algunos atacaron otros defendieron, otros la regularon y más de uno pidió un cambio.
- No sonaba el “Dale Dale” o “Andá a la cobertura”, sino “Es que te quiero uo uo …”
- No había pelota, pero sonaban los ex Sumo “Las Pelotas”.
- No se sintieron quejas de dolores musculares, lumbares, pero más de uno gastó la pista y no de atletismo.
- Los jugadores/as sudaron la camiseta y no por exigencia deportiva.
- Sobraron sonrisas, buena onda y no hubo peleas ni roles, sí muchos partidos mixtos a diferencia del torneo.
-Muchos jugaron su propia final durante la fiesta: algunos ganaron, otros perdieron.
-¿Cuánto duró? No lo sabemos con exactitud, pero podemos afirmar que seguro más que el partido más largo del maxi vóley.
Desde Mar del Plata,
María Eugenia Candal
Mercedes Dumont
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