El retiro de Julio Velasco: Repaso de una carrera de cuatro décadas en la elite

by Sergio Lopez
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La principal noticia de este jueves en el mundo vóley fue el punto final de Julio Velasco en su carrera como entrenador, novedad que llegó desde Modena y que trascendió incluso las fronteras de nuestro deporte. El platense, reconocido a nivel mundial, pasó más de cuarenta años en el rol, recorrido que aquí recapitularemos.

EL COMIENZO: LA PLATA

“El Club Universitario hizo que yo tuviera una adolescencia feliz, que tuviera un grupo de amigos y compañeros que todavía perduran y que aprendiera a jugar al vóley. Años después, hice de este deporte mi profesión, pero yo no olvido nunca dónde lo aprendí, cómo lo hice y con quién”. Estas palabras de Velasco, enarboladas un par de años atrás con motivo del 80º aniversario del Club Universitario de La Plata, marcan el inicio de esta historia. En aquella década del ’70 hizo el proceso de aprendizaje y, luego de escalas en varias instituciones, en 1976 llegó a Ferrocarril Oeste, en donde el vóley ya pisaba fuerte.

Por aquel entonces, la crème de la crème estaba en el club de Caballito. Carlos Getzelevich, en 2004, recordaba en diálogo con Somos Vóley: “Fue lo mejor que pude transitar en mi vida como jugador, porque el club era protagonista no sólo en vóley, sino en básquet, fútbol, y demás. De diferentes maneras te enseñaba la otra concepción del deporte y era gratificante. Allí aprendí todo lo que soy, no sólo como jugador o entrenador, sino como persona. Velasco, Lozano, Conti, todos los técnicos te dejaban una enseñanza en el día a día”. Él y Esteban Martínez, y un poco después Hugo Conte y Waldo Kantor, llegaron a la Selección desde y lo mismo hizo Velasco, que como entrenador asistente del coreano Young Wan Sohn fue parte del primer gran logro del vóley celeste y blanco: la medalla de bronce en el Mundial Argentina 1982.

Su periodo en Ferro y en la Selección terminó en 1983. La situación del país con la dictadura militar lo motivó a decidir un cambio de rumbo y el destino fue Italia. Allí dirigió durante dos temporadas al Latte Trevalli Jesi de la Serie A2 hasta que, en la segunda mitad de 1985, tomó el mando de la Panini Modena.

EL MAYOR ÉXITO: ITALIA

Modena fue su casa entre 1985 y 1989, rango que abarcó cuatro temporadas. En todas ellas, la Panini Modena fue la società dueña del Scudetto, con nombres gloriosos del vóley italiano como Lorenzo Bernardi, Luca Cantagalli, Andrea Lucchetta (los tres estuvieron en los cuatro campeonatos) y Ferdinando De Giorgi (sólo en el título de 1987), así como también los argentinos Raúl Quiroga (en 1986 y 1988), Esteban Martínez (1986) y Esteban De Palma (1987).

En aquel primer ciclo de Modena, recolectó en total 8 títulos: además de las cuatro Ligas ganadas, se llevó la Copa Italia de las temporadas 85/86, 86/87 y 88/89 más una “Copa de Ganadores” (en italiano Coppa delle Coppe), el segundo torneo de Europa que evolucionó hacia su forma actual, la Copa CEV, y que obtuvo en la edición 1985/1986. Inclusive, el último título de Liga le permitió a Modena, en la temporada 1989/1990, clasificar y ganar la Copa de Campeones de Europa, la que hoy es la Champions League, aunque para ese entonces con la dirección técnica del croata Vladimir Jankovic.

El cambio de mando en Modena fue porque Velasco, el 26 de mayo de 1989, tomó la conducción de la Selección masculina de Italia, dando inicio a la era en la que la azzurra dominó por completo el vóley mundial. Ese mismo año, Italia ganó el Campeonato Europeo, competencia en la que repetiría luego en 1993 y 1995, pero el palmarés engloba también cinco oros (de 1990 a 1992 y también 1994 y 1995) en la Liga Mundial, el que supo ser el torneo más rutilante de la FIVB y que nacía por aquel entonces, y dos títulos en el Campeonato Mundial, en Brasil 1990 y Grecia 1994.

La lista alcanza un total de 16 campeonatos, sumando además la Copa de Grandes Campeones 1993, la Copa del Mundo 1995, los Goodwill Games de 1990 (“Juegos de la Buena Voluntad”, competencia multideporte que tuvo cinco ediciones entre 1986 y 2001), los Juegos del Mediterráneo 1991, un Súper 4 FIVB en 1994 y un Super Challenge FIVB en 1996. Dirigió al equipo en 310 partidos y ganó 231, para un porcentaje de efectividad del 74,5% en victorias. Sólo le faltó el oro olímpico, del que estuvo ahí nomás en Atlanta 1996: Italia pasó la primera ronda sin perder sets, luego eliminó a Argentina en cuartos y a Yugoslavia en semis, pero en la final cedió ante Holanda en un 3-2 tremendo que significó la medalla de plata.

La temporada siguiente, la 1996/1997, dirigió a la Selección femenina de Italia, con la que quedó en el quinto lugar del Europeo de 1997. Fue la época en la que su éxito lo metió en el calcio, el fútbol italiano que transitó como dirigente deportivo de Lazio y consultor del Inter, antes de su retorno al vóley. Si hasta cuenta la historia que sonó como posible técnico del AC Milan en 1996, pero nunca fue más que un rumor, como le dijo el propio Velasco a Infobae en 2018: “Esa fue una locura de (Silvio) Berlusconi que me costó demasiadas horas al teléfono con los periodistas de Italia.”

LA TRANSICIÓN: REPÚBLICA CHECA, ESPAÑA

En 2001, Velasco se convirtió en el entrenador de República Checa, un combinado nacional que supo tener una era dominante en el vóley mundial pero como Checoslovaquia, allá por la época de los primeros Mundiales, certamen que precisamente tuvo su primera edición en Praga en 1949. Su paso por este equipo europeo le permitió volver a la Argentina en 2002, para el Mundial disputado aquí en el que República Checa quedó en el decimotercer lugar. Velasco estuvo en Salta en la primera ronda y luego en Santa Fe para la segunda, en donde quedó afuera a manos de Brasil y Francia.

Entre 2003 y 2008, retornó al plano de clubes lógicamente en Italia, para un periodo en el que se repartió entre tres instituciones: hizo su retorno con Piacenza para ser finalista, luego tuvo dos experiencias al hilo en Modena y otras dos en Montichiari. En este último equipo tuvo al actual DT de la azzurra, Gianlorenzo Blengini, como asistente y además, en la temporada 2007/2008, contrató a Luciano De Cecco, pero el santafesino pasó en octubre de 2007 a Belgrano de Córdoba luego de tres partidos. Así y todo, fue Montichiari su primer club en Italia y Velasco, su primer DT allí.

El siguiente destino fue la Selección de España, la que comandó entre 2008 y 2011 en la sucesión de Marcelo Méndez (a la inversa de lo que pasaría más adelante en la Selección Argentina), en el que sería su último ciclo sin títulos. En 2009, llegó hasta la final de la Europa League, el torneo que le sigue en importancia al Campeonato Europeo y en el que, en las Finales disputadas en Portugal, perdió 3-2 la definición a manos de la Alemania dirigida por otro argentino también de La Plata, y amigo, Raúl Lozano.

LA REVOLUCIÓN: IRÁN

El tercer continente que recibió a Velasco fue Asia. Allí, entre 2011 y 2014, condujo a la Selección de Irán al bicampeonato a nivel continental, con títulos en ese mismo 2011 y en 2013, en un torneo en el que no había logrado celebrar hasta ese entonces. Es cierto que Irán venía de un trabajo importante en las categorías de base (fue campeón en Menores en 2007 y finalista en la edición siguiente), pero la llegada de Velasco le permitió a un equipo de enorme potencial físico alcanzar la evolución técnica y táctica necesaria para instalarse en el máximo nivel.

Si bien Irán no consiguió clasificar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, sí lo hizo en el intento siguiente, para consumar su debut olímpico en Río 2016 con un meritorio quinto lugar. Asimismo, consiguió su mejor resultado en Mundiales en la edición 2014 en Polonia, al meterse en la elite de seis equipos que disputaron la ronda previa a las semifinales. En ambos resultados ya no estuvo el entrenador argentino, pero su huella fue una parte ineludible del camino.

De hecho, poco indicaba, allá por 2014, que la historia traería un giro inesperado, pero si había algo que podía sacarlo de Irán era ni más ni menos que la Selección Argentina.

LA VUELTA A CASA: SELECCIÓN ARGENTINA

A fines de 2013, Javier Weber fue relevado de su cargo como entrenador de la celeste y blanca. El 2014 comenzó con incertidumbre respecto de quién ocuparía su lugar, pero esa sensación se desvaneció cuando surgió el nombre de Velasco. Era el retorno del hijo pródigo, era tener en plantilla al entrenador argentino más exitoso, al DT del que la FIVB reconoció como el mejor equipo del Siglo XX (la Selección de Italia) y que estaba en el Salón de la Fama del deporte. Con esas ilusiones, comenzó la era de Velasco en la Selección Argentina, que duró cinco temporadas y a la que el platense definió como “un desafío y un deber” durante varios tramos de ella.

A nivel resultados, este periodo tuvo como punto más alto a los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, en los que Argentina logró la medalla de oro por segunda ocasión en su historia, 20 años después de aquella primera vez en Mar del Plata 1995. Si bien la consagración fue ante una formación alternativa de Brasil (los titulares estaban en ese entonces en las finales de la Liga Mundial), el título generó un rebote altamente positivo y está entre los más importantes del vóley argentino. En cuanto al juego, lo mejor llegó el año siguiente, en la primera ronda de los Juegos Olímpicos de Río 2016: Argentina fue primera de grupo, algo inédito, con un triunfo inolvidable ante Rusia en el camino y expectativas altas para el Play Off. Sin embargo, ahí apareció el verdadero Brasil, el que había entrado por la ventana tras una primera ronda muy mala, y en toda su dimensión dejó a la Selección en el quinto lugar, el mismo saldo que en Londres y Atenas.

Con Velasco a la cabeza, Argentina tuvo altibajos. Logró tantos triunfos resonantes como baches que nivelaron la balanza. No sólo Rusia en Río, sino Brasil en la Liga Mundial y la VNL, Polonia en el último Mundial e Italia y Estados Unidos en el anterior, todos perdieron con la Selección, pero costó mantener esos picos ante rivales como Venezuela, Japón o los buenos equipos de Eslovenia y Bélgica.

En la previa del Mundial Italia-Bulgaria 2018, el que sería su último torneo con la Selección, Velasco ya tenía su próximo (y último) destino definido. Una decisión personal lo iba a devolver a Modena, luego de haberle dejado varias cosas al vóley argentino: la vigencia entre los 10 mejores del ranking mundial, una camada de jugadores en el alto nivel que combina experiencia y nuevos talentos, y hasta una serie de reformas de infraestructura que fueron motivadas por lo que la figura de Velasco representa para el deporte nacional.

LA DESPEDIDA: TERCERA ETAPA EN MODENA

La mejor manera de cerrar el círculo virtuoso de su carrera era volver a Italia, y puntualmente a Modena, que fue donde comenzó la construcción de su figura, de su éxito. Su arribo fue tras varios experimentos fallidos del equipo, puesto que tras los títulos de SuperLega y de Copa Italia en la temporada 2015/2016 Modena no había logrado volver a alzar un trofeo a nivel local. Estaba establecido entre los cuatro mejores del certamen (junto a Perugia, la Lube y Trentino), pero su historia ganadora pedía más.

Velasco consiguió romper esa sequía en la última edición de la Supercopa, la 2018/2019, destronando al Perugia de Luciano De Cecco y alimentando aún más las ilusiones alrededor de su llegada. Sin embargo, en el tramo medio de la temporada Modena no la pasó bien, un poco por la lesión de una figura como Micah Christenson y otro poco por el poderío de los rivales con los que se enfrentó. Estuvo a punto de perder la ventaja de localía en cuartos de final a manos de Milano, pero lo evitó y quedó en la cuarta posición de la fase regular. Luego vendría una serie de cuartos arrasada ante el mismo Milano y la tremenda llave de semis frente a Perugia, en la que Modena estuvo 2-0 en el quinto partido y dejó ir una chance increíble de acceder a la final ante la remontada rival.

La presidente de Modena, Catia Pedrini, resumió en un comunicado el sentimiento de todo Modena hacia Velasco y de esa manera escribió las líneas finales de la carrera de uno de los entrenadores más exitosos de la historia de nuestro deporte: “Velasco fue, es y será siempre un símbolo de nuestro equipo y de nuestra ciudad, y es precisamente en nombre de todo Modena que queremos agradecerle por lo que hizo como persona y como entrenador cada vez que fue llamado. (…) Tomó un equipo y una compañía, lo convirtió en una leyenda imborrable en la historia del deporte e hizo que Modena sea reconocida por unanimidad como cuna del voleibol mundial. (…) Regresó y, durante la última temporada, demostró que no sólo era un ganador, sino un hombre con una capacidad sin igual para enseñar, conducir y motivar. Es imposible no pensar en todos los trofeos que ganó durante su increíble carrera e igualmente imposible no decir diez, cien, mil veces gracias.”

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